Es común que en las zonas tropicales de clima ardiente como el nuestro se observen en el campo y ciudad las lagartijas de movimientos silenciosos y las chicharras que rompen la calma aletargada con sus monotomas estridulaciones .
Pero nuestro municipio goza de otras bondades ecológicas que aletean diariamente : las palomas
iconos del la paz, las torcazas metidas en todas partes, evocadas por nuestro mejor cantor poético jose Eustacio Rivera, en la " paloma torcaz", los loritos que todos los atardeceres parlan en el parque santander, antes de sumirsen en su silencio en la medida que el sol se confunde en el ocaso y las garzas o garcetas blancas que en manadas ordenadas vuelan apacibles hacia sus dormideros no lejanos .
Un verdadero vertedero de vida, que para muchos pasa desapercibido, incluso que para nuestros ecologistas, para otros un espectáculo provinciano que no despierta sensación alguna.
Quiero llamar la atención para que influyamos de nuestra neivanidad a estas vandadas no solamente para que nos deleitemos con los arrurrus de las tortolitas, los monólogos sin fin de los loros el caminar vanidoso de las palomas y el vuelo silencioso de las garzas, si no , para que ocupen un lugar en el corazón de los niños , para que en la escuela sea un buen motivo para iniciar la valoración de la vida del ser y la de los animales.
Hoy lo que se observa es indiferencia por estas aves que como ellos el desdén no se nota : a las palomas por ejemplo el obispo las echo de la catedral definitivamente pues les taparon los huecos de la paredes donde anidaban, con el cuento que estas cagaban a toda hora los muros del templo, no se sinceramente que sitio han escogido para reproducirse estos cientos de palomas .
Las torcazas son asediadas por algunos niños y jóvenes con sus caucheras vacacionales y ademas sirven de blanco para los que pretenden afinar su puntería, de los loros parlan chines nadie nos ha dicho por que se vienen desde lejos a dormir en los arboles del inseguro parque "santander", las garzas al fin al cabo han decido mantenerse alejado del humano.
para que los hombres amen, valoren la naturaleza , hay que acostumbrar a los pimpollos a maravillarse con la vida, pues quien se enamora de estas aves, sera un defensor del planeta y un ciudadano que de alguna manera no contribuirá ni sera indiferente con la torpeza de convertir el planeta como el estadero mas invivible para los hombres y todo ser viviente .